viernes 20 de mayo de 2022 - Edición Nº942

Actualidad | 20 ene 2022

PASARON LAS FIESTAS DE FIN DE AÑO… A PREPARARSE PARA LAS QUE VIENEN…

No estoy descubriendo nada, si digo que en los últimos años, pareciera que el mundo gira mucho más rápido. Es como si Dios hubiera decidido acelerar los tiempos y todo se fuera superponiendo de manera tal que el dolor y la alegría; el desencanto y el placer; la pena y el disfrute; solo fueran pequeños fragmentos de nuestra vida.


Por: INFORME Especial

Todo pasa, y llega, más rápido.

Eso es exactamente, lo que ocurre con las fiestas de fin de año. ¿Ya estamos en Noche Buena?

¡Cómo pasó el tiempo!

Uno se encuentra con que “ya no quedan fechas disponibles” para reunirse con los amigos y se aboca a la organización del festejo familiar. Y, siempre surge algún inconveniente, el que trabaja justo ese día y no puede estar; el que vive demasiado lejos y no sabe si puede llegar; el que tiene “un compromiso ineludible” y avisa que “lamenta mucho no poder venir”.

Pero de todas maneras el festejo “no se suspende por lluvia” ni aunque esté granizando.

En los momentos previos, sobre todo cuando ya hubo algún “brindis adelantado”, incomodan algunos mensajes de textos, de gente que uno no tenía en cuenta y tiene la delicadeza de saludarnos y sorprende que algún saludo que sí esperábamos no haya llegado.

Claro, después nos invade la nostalgia de la famosa “silla vacía”, porque para uno, no hay nada que justifique esa ausencia.

La persona que uno desea con todo su corazón que esté y… no está. Y también tener que bancarse la presencia de un colado ¡Que hace este acá! ¿Quién lo invito?

El menú, la bebida, el desarrollo de la cena, el postre, se da de acuerdo al estilo propio de cada familia y… de las posibilidades económicas.

Por último, el beso, el abrazo, por ahí confundirse de nombre al saludar algún pariente (culpa de… vaya a saber uno de que) y después de darse cuenta, que hubiese valido la pena gastarse unos pesos más en un pan dulce y una sidra de “marca conocida” (nunca hay que confiar demasiado en los que nos regalan), mientras los jóvenes se disponen a seguir festejando en algún boliche, la frase final es: “Bueno… yo me voy a dormir”.

Todo esto pasa, sin que se te haya cruzado un solo instante por la mente, que lo que se estaba celebrando era que hace 2022 años nacía en Belén el niño Jesús (Nobleza obliga, a mí tampoco) Para Año Nuevo, la historia es bastante parecida.

Con algunos cambios lógicos, porque se despide el año y entonces mientras unos cuantos expresan a viva voz “Ojala que el año que viene sea mejor” unos pocos piensan en silencio “Ojala sea igual que este”.

A veces hay que escuchar insoportables relatos, de alguien que decide que es el momento apropiado para “contar la historia de su vida” y ¡ni se te ocurra interrumpirlo!, porque se ofende.

Seguramente los años te enseñaron, que para pasar estas fiestas en paz y armonía, jamás hay que hablar de fútbol y mucho, muchísimo, menos de política.

En definitiva, cuando todos se van, te das cuenta que lo único que cambio en tu hogar con la llegada del año nuevo, es el almanaque que colgaste en el algún lugar, que en vez de 2021, ahora dice 2022.

Aaaaah, no te duermas en los laureles, mira que las próximas Fiestas de Fin de Año, están “ahí”, pestañas y ya llegan!!!

Jorge Orden

N de R: Este editorial fue publicado el 17 de enero de 2015.

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